DE PALABRAS Y MUJERES – 3 Ante el espejo

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espejito“Vivir la vida y narrar lo vivido son dos experiencias distintas. La vida vivida no lleva un componente de reflexión, las experiencias se acumulan sin evaluar y sin hacer una síntesis de lo vivido. Al contrario, las vidas narradas son textos en los cuales las personas que las narran reinterpretan sus vidas, las someten a revisión, a exégesis, a interpretación.” Federico Medina Cano¹

Ponernos frente a un espejo puede implicar algo más que el simple ejercicio diario de pasar revista a nuestra apariencia y hacer esfuerzos para satisfacer el canon de belleza del momento. El espejo tiene mucho más que un fin práctico, de hecho, está cargado de simbolismo.

En muchas ocasiones me enfrento a la imagen que veo allí, al otro lado. Siempre la miro a los ojos, examinando si brillan, si están apagados, me gusta ver si mis pensamientos se exteriorizan, si alguien puede leer en mi semblante lo que ocurre en mi interior.

Con alguna frecuencia hablo, a veces soy suave, en ocasiones enérgica mientras repito frases para animarme, declarando y sentenciando lo que aún no es como si fuera, o le reclamo a esa mujer lo que sea que no me gusta. Aprendí a hacer catarsis hablándole a aquella imagen, narrando hechos de mi vida mientras observo atentamente mis expresiones, movimientos, posturas, actitudes….. un ejercicio de reflexión y autoexploración intentando ser tan madura como me sea posible para comprender aquellas cosas que parecen salírseme de las manos.

Frente al espejo aprendo sobre mi cuerpo, he descubierto que es hermoso y me gusta porque es mio, pero mucho más importante, me encuentro a mi misma. No necesito validación por parte de nadie, simplemente soy quien soy y me afirmo como mujer disfrutando de cada aspecto de mi femineidad. Ya superé el narcisismo de la adolescencia, cuando cometía el error de interpretarme solo como esa imagen, como si eso fuera todo. Lamento que muchos se queden eternamente atados a esta idea esclavizante y mezquina. 

Y pensar que supuestamente el espejo  representa la dualidad en la percepción de nuestra condición de mujeres:  para algunos la vanidad, nuestra frivolidad y autosuficiencia, una supuesta actitud fría y distante, la ruptura con lo masculino; por otro lado, la mujer que como la luna, sólo brilla porque refleja el resplandor del sol, del hombre.  La mujer pasiva, dependiente y abnegada. Ni siquiera vale la pena comentar. Son ideas que en nada se acercan a descifrar quiénes somos y lo que sentimos.

Por fin crecí, me he despojado de falsas modestias y absurdas verguenzas. También reconozco que disfruto inmensamente cada mañana el tiempo al cuidado de mi apariencia, cuando tengo el control de cada paso, cuando resalto lo que me gusta, buscando equilibrio y satisfacción. Cosa terrible cuando nada parece resultar. Cuando,  por alguna tormenta interior no me satisface. Generalmente coincide con algún día de tristeza, con sentimientos de pérdida o angustia, alguna ruptura amorosa que por el momento me hace sentir perdida.

Pasan las tormentas y las tristezas ceden. Se que cualquier día, sin nubes ni tormentas puedo reinventarme a mi misma y emanar luz propia.

“Hay dos maneras de difundir la luz……. ser la lámpara que la emite o el espejo que la refleja”  Lin Yutang

 PicMonkey CollageEspejos

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¹Lic. En Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia Bolivariana, Mg. en Literatura Latinoamericana Washington University. Docente de la Facultad de Comunicación Social.

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